Domingo, 31 de Mayo de 2026

Actualizada Jueves, 28 de Mayo de 2026 a las 09:42:29 horas

Jueves, 28 de Mayo de 2026
ENTREVISTA

JUGAR BALONCESTO ES COMO RESPIRAR

CON JUDITH ISABEL ORTIZ DIAZ

Cuando termina un torneo, los micrófonos van hacia los campeones. Así funciona el deporte, y así lo entiende todo el mundo. Los focos siguen al oro, los titulares celebran las victorias y las redes sociales se inundan de imágenes de equipos que levantan copas. Lo que nadie cuenta, o casi nadie, es lo que pasa en la otra cancha. La cancha donde no hay focos pero sí hay balón, hay sudor, hay 34 temporadas encadenadas una detrás de otra como respiraciones.

Judith Isabel Ortiz Díaz lleva 34 temporadas en la Liga Municipal de Villa García Zacatecas sin cobrar un solo peso por ello. Nadie la entrevistará después de ganar un campeonato porque sus trofeos no se cuelgan en vitrinas. Se guardan en otro sitio.

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Cuando termina un torneo, los micrófonos van hacia los campeones. Así funciona el deporte, y así lo entiende todo el mundo. Los focos siguen al oro, los titulares celebran las victorias y las redes sociales se inundan de imágenes de equipos que levantan copas. Lo que nadie cuenta, o casi nadie, es lo que pasa en la otra cancha. La cancha donde no hay focos pero sí hay balón, hay sudor, hay 34 temporadas encadenadas una detrás de otra como respiraciones.

Judith Isabel Ortiz Díaz juega de alero y de base en el equipo Winners, en la Liga Municipal de Basquetbol de Villa García, Zacatecas. Esta temporada, como tantas otras, anotó 97 puntos a lo largo del torneo, lideró con intensidad, asistió a más del 80% de los partidos y llegó con su equipo hasta la final. Las Castoras les ganaron el título. Isabel se quedó con el subcampeonato y con algo que ningún marcador puede quitarle.

Empezó con nueve años. Vio jugar a los alumnos mayores en el patio de la escuela y quiso intentarlo. "el desafio constante, el sonido de la pelota votando, la emoción de meter mi primera canasta era algo que me hizo intentarlo todos los días hasta conseguirlo", recuerda. Desde ese momento, dice, quedó atrapada. Han pasado más de tres décadas y el baloncesto sigue siendo, en sus propias palabras, "su tranquilidad, el mejor escape cuando su mente no está en calma". Sus apoyos en esos instantes, “FLAVIO, mi maestro de educación física de la primaria, mis padres que siempre me dieron la oportunidad y confianza de asistir a los entrenamientos, sin ellos nunca habría desarrollado la constancia necesaria “ y donde se fogueó : el equipo COMETAS


Una jugadora de equipo, en el sentido más hondo

Dentro de la cancha, Isabel es una jugadora cerebral. Rápida, intensa, capaz de leer el juego con calma para encontrar a la compañera mejor posicionada. "No me importa ensuciarme las manos", afirma. "Meto presión al rival, peleo por los balones divididos." Su estilo no busca el protagonismo individual sino la ventaja colectiva: penetra hasta el aro, crea jugadas, distribuye. Una base que piensa como alero, o viceversa.

Pero lo que más define a Isabel no es lo que hace con el balón. Es lo que hace sin él.

Su mayor referente dentro del deporte no es ninguna estrella de la NBA ni ninguna figura de la liga profesional española. Es su dupla de juego, Itzel Ojeda,  una compañera con la que ha compartido canchas y vestuarios durante años, y que le enseñó algo que las estadísticas no recogen: "el éxito no solo es ganar, sino cómo te levantas y apoyas a tu equipo incluso desde una banca."

El ambiente en el equipo es importante para ella: “ Es un ambiente de mucho respeto. Mi relación con mis compañeras es excelente. Tenemos buena comunicación “ También tiene puntos de vista diferentes pero  “ siempre logramos llegar a las mejores soluciones juntas “

Esa es la gramática del deporte amateur. Y Isabel la habla con fluidez.

Treinta y cuatro temporadas sin parar

La Liga Municipal de Villa García organiza dos torneos al año. Isabel lleva en ella desde 2009, sin saltar ninguno. Diez equipos en la rama femenina, diez en la masculina, partidos los fines de semana, árbitros locales, gradas llenas de gente del municipio que conoce a las jugadoras por su nombre. Una competición sin presupuesto de marketing pero con algo que muchas ligas profesionales han perdido: autenticidad.

"Las hazañas, los torneos y los campeones no trascienden más allá de las redes sociales del propio torneo o de la comunidad", reconoce con una honestidad que duele un poco. "El mayor reconocimiento que obtenemos es el respeto, el cariño y la admiración de la gente que nos ve jugar."

No es poca cosa. En realidad, es muchísimo. Pero el sistema no lo cuenta así.


Lo que se sacrifica y lo que se gana

Isabel habla de lesiones sin dramatismo pero con respeto. Hubo un diagnóstico que decía: no debes seguir jugando. Siguió. "Aprendí a valorar más mi cuerpo y mi salud", explica. "Estoy recuperada al 100% y lista para seguir adelante." Lo dice como quien cierra un capítulo sin rencor.

El mayor sacrificio, según ella misma, ha sido aprender a escuchar su cuerpo. Lidiar con el dolor. Gestionar el agotamiento físico y mental. Atravesar los malos partidos, los malos resultados, los momentos donde la duda aparece. "Lo que me mantiene aquí ha sido la pasión, el amor por el balón, la necesidad de recordar mi propósito inicial."

Y en las gradas, cuando pueden, está su hijo Emiliano de 8 años y su marido . Orgullosos. Echándole porras.” Verlos en la banca es algo que no tiene comparación “.

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El deporte que nadie televisa

El baloncesto amateur no genera contratos de televisión ni patrocinadores globales. Isabel lo sabe y no le molesta, aunque sí le parece injusto. "Los medios hablan de jugadores reconocidos porque ahí es donde generan rentabilidad", dice. "Hay muchísimos jóvenes que no tienen la oportunidad de demostrar su talento porque no tienen acceso a visores profesionales."

Su lista de reivindicaciones es concreta y sensata: acceso gratuito a instalaciones públicas, becas para jugadores talentosos sin recursos, y menos presión extrema por ganar a toda costa. No pide el mundo. Pide lo básico.

"Una sociedad que ignora el deporte pierde las bases principales para su desarrollo", sentencia. "Salud, economía y valores."


Subcampeonas, pero no derrotadas

Esta temporada acabó en la final. Las Winners llegaron hasta el último partido y perdieron ante las Castoras. Isabel describe ese momento como "uno de los más duros a nivel mental". Pero también como un punto de inflexión: "nos unió más como equipo. De los fracasos es de donde más se aprende para volver más fuertes."

No hay amargura en sus palabras. Hay algo mejor: perspectiva.

A sus 34 temporadas encima de una cancha, Judith Isabel Ortiz Díaz sabe cosas que solo se aprenden jugando de verdad, sin red, sin salario, sin garantías. Sabe que el baloncesto es un rompecabezas y que su equipo tiene las piezas exactas. Sabe que la confianza se trabaja cada día y que los tiros libres bajo presión todavía le deben una. Sabe que quiere seguir siendo la jugadora en la que el equipo deposite su confianza para cerrar partidos.

Y sabe, sobre todo, que el domingo que viene hay partido. Y que irá.

Porque para Isabel, jugar baloncesto no es una afición, ni un hobby, ni una forma de mantenerse en forma. Es, simplemente, como respirar.


La Liga Municipal de Basquetbol de Villa García Zacatecas celebra dos torneos anuales con participación de diez equipos en la rama femenina y diez en la masculina. Judith Isabel Ortiz Díaz acumula 34 temporadas de participación ininterrumpida.

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