La mesa de control: el lugar donde el tiempo se detiene. Durante 50 años, Amelia Laporta fue la persona responsable de que el juego fluyera con precisión en el baloncesto aragonés. /
CINCUENTA AÑOS SENTADA JUNTO A LA CANCHA
Amelia Laporta lo vio todo: los malos tiros, las jugadas imposibles, las protestas, los aplausos. Durante medio siglo fue la mujer del cronómetro en el baloncesto aragonés. En octubre de 2025, el pabellón le devolvió el tiempo prestado.
Hay personas que no marcan puntos, no salen en las crónicas y no aparecen en las fotografías de celebración. Y sin embargo, sin ellas, el partido simplemente no existe. Amelia Laporta es una de esas personas. Durante cincuenta años fue oficial de mesa del Comité Aragonés de Árbitros de Baloncesto (CAAB), la mano quieta que sostenía el marcador mientras el partido ardía a su alrededor.
En octubre de 2025, el CAAB le rindió un homenaje durante el stage de inicio de temporada. La distinción reconocía cinco décadas de trabajo ininterrumpido: competiciones locales, campeonatos nacionales, encuentros internacionales. Medio siglo de sábados madrugadores, de pabellones fríos en invierno y sofocantes en junio, de decisiones tomadas al milímetro.
50
Años en la mesa oficial
+2.000
Miembros del comité CAAB
1975
Inicio de su carrera estimado
Oficiales de mesa durante un partido. La función requiere precisión, concentración y años de oficio.
En el baloncesto de base y aficionado, los oficiales de mesa son la columna vertebral silenciosa de cada partido. Controlan el tiempo de juego, los tiempos muertos, las faltas personales y de equipo, el marcador. Un error suyo puede alterar el resultado. La presión es real aunque nadie la vea desde la grada.
Lo que hace extraordinario el caso de Amelia Laporta no es solo la cifra —cincuenta años es media vida—, sino la constancia. Las temporadas se suceden, los equipos cambian de nombre, los jugadores envejecen y se retiran, los entrenadores van y vienen. Ella siguió. El Comité Técnico de la Federación Española de Baloncesto (FEB) lleva décadas designando a los mejores oficiales del CAAB para eventos nacionales e internacionales. Amelia estuvo entre los elegidos en repetidas ocasiones.
"Cinco décadas en las que ha realizado encuentros del máximo nivel nacional e internacional, siempre con gran pasión y profesionalidad."
— Comité Aragonés de Árbitros de Baloncesto (CAAB), comunicado oficial · Octubre 2025
El homenaje de octubre de 2025 coincidió con el del otro adiós: el de Sara Ortega, colegiada durante doce años, también despedida con afecto en la misma jornada. Pero el peso simbólico de Laporta era diferente. Doce años impresionan. Cincuenta años transforman a alguien en institución.
En ese momento, el CAAB contaba con más de 2.000 miembros entre árbitros y oficiales de mesa, repartidos por toda la geografía aragonesa. Ese volumen es posible, en parte, por las personas que como Amelia construyeron el colectivo ladrillo a ladrillo, año a año, partido a partido, sin dejar de aparecer el sábado siguiente.
El baloncesto aficionado sobrevive gracias a voluntades como la suya. No hay cámaras de televisión, no hay contratos profesionales, no hay patrocinadores de jersey. Solo hay amor por el juego y responsabilidad con los demás. Amelia Laporta llevó ambas cosas durante cincuenta años a la mesa oficial de una cancha aragonesa. Y eso, en el baloncesto de base, es el mayor mérito posible.

Hay personas que no marcan puntos, no salen en las crónicas y no aparecen en las fotografías de celebración. Y sin embargo, sin ellas, el partido simplemente no existe. Amelia Laporta es una de esas personas. Durante cincuenta años fue oficial de mesa del Comité Aragonés de Árbitros de Baloncesto (CAAB), la mano quieta que sostenía el marcador mientras el partido ardía a su alrededor.
En octubre de 2025, el CAAB le rindió un homenaje durante el stage de inicio de temporada. La distinción reconocía cinco décadas de trabajo ininterrumpido: competiciones locales, campeonatos nacionales, encuentros internacionales. Medio siglo de sábados madrugadores, de pabellones fríos en invierno y sofocantes en junio, de decisiones tomadas al milímetro.
50
Años en la mesa oficial
+2.000
Miembros del comité CAAB
1975
Inicio de su carrera estimado
Oficiales de mesa durante un partido. La función requiere precisión, concentración y años de oficio.
En el baloncesto de base y aficionado, los oficiales de mesa son la columna vertebral silenciosa de cada partido. Controlan el tiempo de juego, los tiempos muertos, las faltas personales y de equipo, el marcador. Un error suyo puede alterar el resultado. La presión es real aunque nadie la vea desde la grada.
Lo que hace extraordinario el caso de Amelia Laporta no es solo la cifra —cincuenta años es media vida—, sino la constancia. Las temporadas se suceden, los equipos cambian de nombre, los jugadores envejecen y se retiran, los entrenadores van y vienen. Ella siguió. El Comité Técnico de la Federación Española de Baloncesto (FEB) lleva décadas designando a los mejores oficiales del CAAB para eventos nacionales e internacionales. Amelia estuvo entre los elegidos en repetidas ocasiones.
"Cinco décadas en las que ha realizado encuentros del máximo nivel nacional e internacional, siempre con gran pasión y profesionalidad."
— Comité Aragonés de Árbitros de Baloncesto (CAAB), comunicado oficial · Octubre 2025
El homenaje de octubre de 2025 coincidió con el del otro adiós: el de Sara Ortega, colegiada durante doce años, también despedida con afecto en la misma jornada. Pero el peso simbólico de Laporta era diferente. Doce años impresionan. Cincuenta años transforman a alguien en institución.
En ese momento, el CAAB contaba con más de 2.000 miembros entre árbitros y oficiales de mesa, repartidos por toda la geografía aragonesa. Ese volumen es posible, en parte, por las personas que como Amelia construyeron el colectivo ladrillo a ladrillo, año a año, partido a partido, sin dejar de aparecer el sábado siguiente.
El baloncesto aficionado sobrevive gracias a voluntades como la suya. No hay cámaras de televisión, no hay contratos profesionales, no hay patrocinadores de jersey. Solo hay amor por el juego y responsabilidad con los demás. Amelia Laporta llevó ambas cosas durante cincuenta años a la mesa oficial de una cancha aragonesa. Y eso, en el baloncesto de base, es el mayor mérito posible.





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