Mejico
La joven que soñó en la grada y hoy encesta desde la línea de tres
LIGA DE BASQUETBOL DE ATLACOMULCO
A los 16 años, con la mochila escolar y la camiseta de las Panteras, Melanie Vitela Plata sintetiza la mezcla que hoy define al deporte juvenil: ganas de superación, una historia de perseverancia y el peso de la familia como motor. Para ella la liga ha sido la escuela donde se mide, aprende y se prepara para lo que viene fuera de la cancha. Melanie con el nùmero 33 del equipo PANTERAS ESDEP participa en la categoría libre y juvenil)
![[Img #3356]](https://laveuamateur.com/upload/images/12_2025/636_img60.jpg)
“Mis motivaciones son mi familia, así como crecer personalmente”, dice Melanie con la sencillez de quien ha sabido canalizar un impulso íntimo en un objetivo visible. Participar en la liga para ella no es sólo competir: “Para mí significa un gran paso en mi trayectoria deportiva. He aprendido mucho más de lo que me espera en la vida”.
De espectadora a encestadora de triples
Su historia resume un trayecto de desafío y confianza. Desde los ocho años pasaba las tardes en el gimnasio municipal de Atlacomulco observando equipos femeninos jugar. Aquella observación silenciosa se volvió deseo, y un intento directo: pidió entrar a un equipo y se encontró con la negativa por “no conocerla” y por no tener la fuerza de las otras jugadoras. Ese rechazo no apagó su impulso; lo convirtió en promesa: “Ese mismo día dentro de mí dije ‘algún día estaré jugando contra ellas’”.
Hoy es la encestadora con mayor cantidad de triples en su equipo. Melanie no lo presenta como una hazaña técnica sino como un aprendizaje continuo: “Trata de intentarlo y confiar en ti”.
La liga como campo de crecimiento
La ligas locales, explica Melanie desde su experiencia, funcionan como laboratorios para las habilidades deportivas y para la madurez personal: “Ha sido un entorno que me ha permitido poner en práctica mis habilidades en el básquetbol. La continuidad y competitividad de los torneos me ha motivado para prepararme cada vez más”.
Esa repetición competitiva, esos partidos que exigen y corrigen, son la síntesis de lo que una jugadora joven necesita: calibrar su talento frente a rivales serios y abrazar la disciplina del trabajo diario.
Vínculos, público y comunidad
Más allá del marcador, Melanie destaca el factor humano que trae la liga: conocer personas que comparten objetivos y, también, quienes aplauden y motivan. “Conoces a mucha gente, gente que tiene el mismo objetivo que todos: ganar. Pero también conoces personas que te aplauden, te motivan, te sacan sonrisas y te enseñan”, relata.
De esos encuentros han nacido lazos de amistad y figuras de admiración: “He creado lazos de amistad y he conocido gente que he llegado a admirar”. La cancha se transforma así en lugar social y formativo, donde la competición convive con la solidaridad y el aprendizaje mutuo.
Cierre y lección para quienes comienzan
Melanie no reclama títulos grandilocuentes; su propuesta es práctica y directa: intentar, confiar y trabajar. La suya es una historia que funciona como ejemplo para otras jóvenes que observan desde los gimnasios municipales: la persistencia puede revertir un “no” en un lugar en la cancha, en una responsabilidad técnica para el equipo y en un horizonte personal más amplio.
“Trata de intentarlo y confiar en ti”, repite, no tanto como consejo, sino como mandamiento que la llevó del graderío a la línea de tres. En la voz de Melanie se escucha algo más que una promesa deportiva: el impulso de una generación que encuentra en la liga un espacio para crecer y para construir identidad.
![[Img #3356]](https://laveuamateur.com/upload/images/12_2025/636_img60.jpg)
“Mis motivaciones son mi familia, así como crecer personalmente”, dice Melanie con la sencillez de quien ha sabido canalizar un impulso íntimo en un objetivo visible. Participar en la liga para ella no es sólo competir: “Para mí significa un gran paso en mi trayectoria deportiva. He aprendido mucho más de lo que me espera en la vida”.
Su historia resume un trayecto de desafío y confianza. Desde los ocho años pasaba las tardes en el gimnasio municipal de Atlacomulco observando equipos femeninos jugar. Aquella observación silenciosa se volvió deseo, y un intento directo: pidió entrar a un equipo y se encontró con la negativa por “no conocerla” y por no tener la fuerza de las otras jugadoras. Ese rechazo no apagó su impulso; lo convirtió en promesa: “Ese mismo día dentro de mí dije ‘algún día estaré jugando contra ellas’”.
Hoy es la encestadora con mayor cantidad de triples en su equipo. Melanie no lo presenta como una hazaña técnica sino como un aprendizaje continuo: “Trata de intentarlo y confiar en ti”.
La liga como campo de crecimiento
La ligas locales, explica Melanie desde su experiencia, funcionan como laboratorios para las habilidades deportivas y para la madurez personal: “Ha sido un entorno que me ha permitido poner en práctica mis habilidades en el básquetbol. La continuidad y competitividad de los torneos me ha motivado para prepararme cada vez más”.
Esa repetición competitiva, esos partidos que exigen y corrigen, son la síntesis de lo que una jugadora joven necesita: calibrar su talento frente a rivales serios y abrazar la disciplina del trabajo diario.
Vínculos, público y comunidad
Más allá del marcador, Melanie destaca el factor humano que trae la liga: conocer personas que comparten objetivos y, también, quienes aplauden y motivan. “Conoces a mucha gente, gente que tiene el mismo objetivo que todos: ganar. Pero también conoces personas que te aplauden, te motivan, te sacan sonrisas y te enseñan”, relata.
De esos encuentros han nacido lazos de amistad y figuras de admiración: “He creado lazos de amistad y he conocido gente que he llegado a admirar”. La cancha se transforma así en lugar social y formativo, donde la competición convive con la solidaridad y el aprendizaje mutuo.
Cierre y lección para quienes comienzan
Melanie no reclama títulos grandilocuentes; su propuesta es práctica y directa: intentar, confiar y trabajar. La suya es una historia que funciona como ejemplo para otras jóvenes que observan desde los gimnasios municipales: la persistencia puede revertir un “no” en un lugar en la cancha, en una responsabilidad técnica para el equipo y en un horizonte personal más amplio.
“Trata de intentarlo y confiar en ti”, repite, no tanto como consejo, sino como mandamiento que la llevó del graderío a la línea de tres. En la voz de Melanie se escucha algo más que una promesa deportiva: el impulso de una generación que encuentra en la liga un espacio para crecer y para construir identidad.






















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.129