Jueves, 15 de Enero de 2026

Actualizada Jueves, 15 de Enero de 2026 a las 02:23:25 horas

Redacción Redacción | 83
Sábado, 17 de Mayo de 2025
FUERTEVENTURA

La Liga Coka se despide: el baloncesto de barrio pierde su cancha

La desaparición de una liga histórica en Fuerteventura evidencia el abandono del baloncesto amateur frente a la pseudoprofesionalización y el uso excluyente de instalaciones públicas.

Durante años, la Liga Coka fue mucho más que una competición de baloncesto: fue punto de encuentro, motor de comunidad y símbolo de resistencia del deporte aficionado. En 2003, la falta de espacios y el favoritismo hacia estructuras federadas obligaron a su cierre. Hoy, su historia nos interpela sobre qué tipo de deporte queremos construir: uno que incluya y fortalezca, o uno que excluya y mercantilice. El baloncesto de barrio merece volver a tener su lugar.

A veces, el brillo del deporte profesional eclipsa el verdadero espíritu del juego: aquel que nace en las canchas municipales, entre amigos, sin focos ni contratos. La historia de la Liga Coka, en Fuerteventura, es el reflejo de una pérdida que va más allá del marcador. Es la desaparición de un espacio donde el baloncesto era vehículo de comunidad, inclusión y pasión.

Durante años, esta liga amateur reunió a una docena de equipos formados por peñas locales, vecinos y aficionados que encontraban en el deporte una forma de construir vínculos. No había patrocinadores ni cámaras, pero sí compromiso, civismo y una energía que convertía cada partido en una celebración del juego por el juego.

“La Liga Coka era más que baloncesto. Era el lugar donde nos conocíamos, donde aprendíamos a respetar y a convivir”, recuerda uno de sus participantes.

Sin embargo, en 2003, la Liga Coka se vio obligada a cesar sus actividades. La razón: la falta de espacios públicos disponibles, absorbidos por competiciones federadas y clubes privados que operan bajo modelos de pseudoprofesionalización. Instalaciones costeadas por todos los contribuyentes acabaron siendo inaccesibles para quienes más las necesitaban.

“Nos quitaron la cancha, pero también nos quitaron el derecho a jugar. El deporte amateur no debería mendigar espacio”, denuncia un exorganizador de la liga.

La desaparición de esta liga no es un caso aislado. Es parte de una tendencia preocupante en la gestión deportiva: priorizar el rendimiento y el espectáculo por encima del acceso y el desarrollo comunitario. Mientras se invierte en infraestructuras de alto nivel, se olvida que el deporte, en su forma más pura, es también una herramienta de transformación social.

La historia de la Liga Coka nos invita a repensar nuestras prioridades. Porque el baloncesto de barrio no solo forma jugadores: forma ciudadanos. Y cuando lo relegamos, perdemos mucho más que una competición. Perdemos una parte de nuestra identidad colectiva.

Comentarios Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.63

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.